Sueño Azul
Yaces sobre el piso de madera, observo tu piel que en contacto con las tablas se funde en uno solo, y el humo que emana tu boca proviene del cigarro de la nostalgia, pensativa, extraña, con tus bragas negras y el torso desnudo, y en el fondo las notas de Coltrane.
Un espectáculo que no cesa, la trompeta y el piano en notas cortas, se entrelaza entre los dedos de tus pies, el esmalte que los cubre es el mismo que cubre tu alma, transparente y virgen. Son los labios los que no perdonan, los que no perfeccionan el arte del silencio.
Dos amantes que se ilustran, que paso a paso convierten las cascadas en hogares, los espacios en sucesos, y el golpear de los bambúes son su etéreo concierto. Escondidos en el bosque, cual juguetes del azar, internados en la ceguera del cambio. Se sienten tan bien como mal.
No llega el momento de estar solos, como deberían estar siempre los tontos, los enamorados del viento. Pasos que se asemejan al picar de una guitarra, a partes desiguales, un tanto fuera de equilibrio. Definiciones del amor que no aseguran nada, que entre notas algo tristes sacan un sonrisa que destapa el vapor de actuar.
El precio a pagar ha sido tan bueno como lo es sentirse mal, es agua y es fuego, tierra y mar. Es un despertar incierto, un dolor benéfico, un redoble de tambores en cada momento. Fuera está la incertidumbre, la victoria se asoma, se siente el fútil efecto.
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