7.8.08

La inspiración parece nublada, las palabras no fluyen, el vino no encuentra ritmo con las manos. Así es la situación para Milena. El portal de su casa está vestido con escalones rojos, de una madera que atrae a miradas lujuriosas y encantamientos trasnochados; y cuando se sienta sobre ellos cruza sus piernas buscando el roce de una fibra natural, algo con qué rascar los tersos pedazos de piel, pero no se inspira... observa fíjamente el desgarbado abeto que nubla de sombras su morada, y piensa en aquellos días en que nada le importaba, en aquellos días en que la única razón para no vivir era inexistente, el viento que roza sus cabellos está impregnado de olores frutales, una inspiración para sus sentidos más no para su corazón sin descubrir.
Espera el momento adecuado para maltratar un poco las letras, pero en el fondo de su conciencia, algo le dice que no es momento para cambiar, que no hay espacio para compasiones, no todavía... llegará el momento en que dejará de ser malvada, y volverá a ser la cenicienta de rizos dorados.

Chan Chan Surinam

Así van las aguas marrones, recorriendo los esteros junto a grandes troncos, buscan un lugar por donde escapar, una meseta sobre la que verter sus aguas. Es este el lugar en donde los ríos nacen en el mar, y van a desembocar a los bosques de interminables secretos; es este el lugar en donde los instrumentos tocan a las personas, las miman y se hacen dueños de sus almas. Me toca irme y ver sin objetar, limpiar las lágrimas de los obreros y desenganchar de mi cuerpo las soledades ajenas, los sueños sin cumplir, las miradas que buscan ropas para vestir su dulzura. Marrones son también los sentimientos, que ya no hacen gracia a los habitantes, tienen la bauxita filtrada en las venas y no pretenden interesarse en más nada que olvidar los recuerdos. Van con sus perfumes, su indumentaria prístina, sus colores matizados en la piel, y el perfecto laqueado en ébano; es la fantasía perfecta, el amor coloreado de sabores, el cielo reinventado sin azul, una tragedia rusa, una perfección innata.

18.5.08

A Sergio

Sergio, respóndeme algunas cosas. Qué pasa por tu revolcada memoria cuando fumas ese cigarrillo sentado en el servicio? Qué penumbras te agobian, cuando sentado en el sillon de escarcha, lees aquella revista de 1960 con la portada de Johnny Cash? Cómo es que pudiste olvidar al amor de tu vida, escribiendo un artículo sobre la obscuridad de Poe? Será que no te permito ser? Será que cuando pienso que los mejores versículos de tu historia siguen estando escritos en prosa, me nublo? O es que cuando se acerca el mes de la lluvia, tu corazón se hace agua? Y pensar que son los días en que te recuerdo, los que mejor te olvido. Ya vendrán otros momentos, audaces como Samba, nostálgicos como Tango, sociales como Joropo... Y seguirás entrando en mi mente, restregando tu desdicha, recordándome que los segundos son eternos y las miradas solo miradas. Anda y ríe, de mi, y de ti.

16.4.08

Despedida

Te olvidaré Claudio. Seguirás siendo la pasión más grande luego de la despedida, aun puedo tomar tu mano cuando voy por las avenidas, pasa el tiempo y sigo esperando las respuestas que me indiquen por qué sigues muerto en mis soledades. Quiero mentirte, odiarte, olvidar que el destino es siempre impuntual, inoportuno, que su maldad es el karma de mi tristeza. Por ocasiones me metí en tus venas, me senté y lloré y leí la balada de la cárcel, esa misma que me leiste cuando entendiste por qué tu relacion había terminado, que no era un capricho de el mismo destino que te unía a otra persona otro día, que bendecía tu inquietud y te invitaba a seguir haciendo con el humo señales. Cada simple venida de un augurio lo acabaste, apareciste estrujándome, revolcando mis pesares y atenuando mis felicidades, quién eres Claudio, quién?. Apuesto hoy que mañana tú vendrás. Apuesto mañana que ayer fue real. Por favor, no te marches.

13.4.08

Amables Intenciones

Eva reconoce cuando alguien le dice la verdad. No es la clásica mujer que interpreta los sentidos, ni camina agarrada de la mano con ilusiones. Solo vive. Tuvo su primer día de libertad a los 29 años. De eso ya hace mucho tiempo. Ese día amaneció mirando el techo de su habitación, respirando y desnuda, acariciada por las sábanas de seda que le regaló su madre antes de partir. Fue por ese tiempo en que caminó de día por la calles de su ciudad, y conociói el río que no tiene fronteras visibles, ese que sonaba notas de hacerlo suyo, observó la tienda de collarines aperlados que siempre veía con neones cautivantes, aprendió algunas palabras en otro idioma y se comunicó con sus instintos. Lo agradece de infinitas formas, haber tenido ese día la convirtió en esclava de un recuerdo, le palpitan las intenciones de hacerse madre, de enredarse en travesías y de fotografiar espaldas. Es su magia su desdicha, es feliz a instantes y en otros blasfema, cree difícil hacerse de una felicidad infundada, pero sus esperanzas son reales. Su sonrisa delata su inocencia, elabora sentencias que en instantes son irrelevantes, pero que a las horas empiezan a multiplicarse. Volverá aquel día alguna vez, y con seguridad volverá por los mismos caminos, etiquetando sus recuerdos y añejándolos como vino. Eva solo pide un segundo con sentido, un momento sin estrabismo.

6.4.08

Quiero Convertirme En Piedra

Soy León, un fantástico miembro del pueblo de Colmena, y siento en la desilusión de sus calles un silbido ensordecedor. Me inclino a pensar que ella me observa, me mima con sus lujurias y me endulza con sus fascinaciones. Y no creo que sea yo el que la observe, no es mas intrigante que antes, no es menos sabia, no es por poco la más fría y la más fina. Soy León, y busco convertirme en un ser que no piensa, pretendo silenciar desde la fuente de Sabina, atraer a los ministros y a sus esposas, sacrificar sus cuentas y maldecirles con paciencia. Necesito leer aquellos versos, esos que me inspiraban tu belleza, trabajarlos con cincel y fuerza, restregarlos en mi vientre y luego cerrar puertas. León es mi nombre, y aunque no lo entiendas no soy de piedra, aunque a veces quisiera imitarla cual estrella.

6.1.08

Los Tres Amores

Fabricio a Claudia.
Son los días en que te retractas los que más recuerdo, y sobre tus mentiras hago renacer esperanzas, no sé qué pasa; es que acaso eres alguno de esos tres amores?, o es que recordarte en los amaneceres es solo un truco mal intencionado? Sea cual sea no eres el inocente, porque se necesitan demasiados artilugios para ocultar tus desdenes, y aunque pudieras ocultarlos solo bastaría aquella sonrisa - la de los labios rojos - para no escaparte; tampoco te me antojas el de matrimonio, porque aun la inocencia más disimulada huele a mieles, y no sólo eso, se necesita de algunos vellos de más y una que otra dosis de conciencia. Entonces qué? Sólo me queda esperar que una de estas noches finalice mi existencia, para comprobar, después de todo este tiempo, que no fue en vano, que tu me guiarás y me escucharás en mi lecho de muerte.

22.11.07

El Dictador


La revelación se presentó en un sueño. Un vehículo poco común, mitad auto de arena mitad moto de agua, vació sus direcciones sobre el pantano escondido tras el huerto, y una tenue nube de combustible carbonizado tiñó el aire mientras veía a la civilización alejar. La recepción fue desplegada por simios alegóricos, que gritaban tal vez por su impresión de ver nuevos seres o tal vez por el simple hecho de acentuar aquel ambiente terrorífico que ya se avistaba; un tango de notas deprimentes se me antojaba demasiado abrumador, y el árbol de amplias ramas entrelazadas que contaban historias de un milenio, parecía acechar nuestra llegada a tan misterioso lugar. “Aquí es donde realizaba sus ritos el dictador”, se me dijo, y asentí con el temor de quien prefiere no haber sabido esos detalles, pero mi sorpresa fue mayor al encontrar rostros pintados en las paredes, señales de torturas, de llantos y de desesperaciones; “y es que a él no le importaba la información que pudiera obtener de ti, simplemente disfrutaba el verte hundido en sangre, gritando por piedad y agonizando, y eso no era todo, en ese momento era donde apenas empezaba el calvario”. Me resultaba increíble que un lugar de estas proporciones existiera sin haber sido visto antes, era en la oscuridad donde el dictador se daba sus lujos sádicos, y en esa parte de la geografía aun no se llegaba a conocer muchos de sus secretos. El moho verde, el óxido en las rejillas, las aguas hediondas a sangre descompuesta y las puertas aun sin abrir, atestiguaban lo que mis ojos se negaban a creer, pero fue aun mayor mi impresión al ver mi nombre escrito en aquella entrada oval, que tal vez figuraba como la entrada al Averno moderno, o como el purgatorio en el que hubieras preferido jamás pagar perdones. Era claro, mi nombre acompañado de otros figuraba bajo el titulo inscrito: “próximos”. Preferí esconderlo a mi guía, no interesarlo por mis temores, no inmiscuirlo en mi pasado, pero el miedo me recorre a diario, aun ahora cuando escribo estas letras tiemblo y aquí sentado en este cuarto diminuto, bajo la luz de esta vela tenue, recito mis últimas letras.

19.11.07

La Musa

Huele al tiempo que frasea en las praderas, al instante en que los insectos apagaron su música, al siniestro circunloquio de una despedida. Y es fácil perderse en el silencio, y buscar internarse más en una aventura sin destino, de esas que solo permiten dar silbidos en los parques ocultos y resecan los labios cuando intentamos izar las velas del olvido. Una vela incendiada por espasmos, rojos y tersos ventrículos de inocencia acostados sobre el agua, ven el destino en el horizonte nublado de vegetación y se alegran, no es una melancolía de esas clásicas, al estilo romántico de los soñadores; es dejarse llevar por sabores extraños, por conciencias abrumadas, y sobre todo por sus pasos. No solo basta con llevar una cruz a cuestas, también falta el valor para mostrarla.

10.10.07

Destinos


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3.10.07

Manos Cortadas

Sus limpios dedos, su inocencia legible, esa sonrisa desinteresada, las creativas letras, todos sus pequeños detalles y las ganas de olvidar al mundo; es acaso que eres lo que eres por un sincero acto de entrega, o maliciosa es la naturaleza al brindarte como miel de abeja? Es cierto, nunca dejaras de ser.