Requiem II
Ya dió el toque final la indiferencia, zurcó hondo y sin dejar horarios, sólo algún recuerdo que también desata. Se enfermó de odio, de vestigios de encuentros sin sentido, de cargas y de palabras falsas.
Además manifestó el orgullo sus siniestras intenciones, se internó entre ambos cual ladrón sin causa, inevitable, carente de ilusión, se desprendió el deseo en cada uno de sus abrazos vanos.
Una última explosión sella este encuentro, seguirá existiendo como existe un campanario, rutinario, predecible, extinto de toda llama. Como aquel recuerdo que jugó con mi esperanza.
La experiencia cuenta que entre líneas te proclamabas, entre cambio y cambio te luciste etérea, como casi inalcanzable. Casi porque al fin lo fuiste, pero entre líneas también desapareció la magia.
Los culpables, circunstancias tan llanas como la mejor de tus palabras.
No comments:
Post a Comment