La Ceguera Como Modo De Vida

En los paseos habituales a la nada, conocí a un ciego. Peter, como suelen llamarle los videntes cuasi amigos suyos, es un tipo fino, como de esos salidos de revista de moda inglesa, vive además con las comodidades y los lujos que le permiten un sigilo y un carisma ambos casi extenuantes. Me contaba que sus primeros dias como ciego fueron la versión épica del Ensayo Sobre La Ceguera de Saramago, y de forma automática aticé la conversación para conocer más sobre aquella aventura. Acostumbrarse tanto a decidir como a respirar se le antojó nuevo, y un misterio que iba descubriendo desde la oscuridad de sus cuencas oculares a cada paso que daba, siendo estos cada vez mas confiados y mas alternos, pero siempre recordando que vivía en una ceguera peor a la que ahora sentía. Me cuenta que ahora piensa en su vida como iluminada, se percató que anteriormente, luego de los sucesos inesperados que lo llevaron a perder su visión aquella noche, eventos que el mismo prefiere catalogar de milagrosos, poque perder la visión de forma inesperada solo puede ser un acto puramente metafísico, hacía de sus vivencias un modo monótono de existencia, descubre ahora que no hay peor ceguera que estar aferrado a pasiones indiscretas, si es que hay alguna que no lo sea, y crecer olvidando los ideales que nos permiten ser poetas y artistas sin pretenciones o esperanzas. El hombre vive actuando en una obra sin luces repetía, ya no solo le basta con ser un materialista con vista, sino que interpreta los sucesos como obras del destino, y se convence de que vivir a la moda y con la onda, es el lo que hace pleno el entendimiento de su propio porvenir. Sus ojos no ven, pero si lloran, y lo demuestra con intenciones de hacerse mas humano, ahora que reconoce que no es el ciego una condición física, sino una estancia social, pura en su esquema pero abrumadora en su esencia, y aunque sus lujos y sus valores no los pueda ver con los ojos, los puede sentir con sus actos y al final del día, cuando los videntes creemos que apenas empieza el epílogo para una nueva epopeya, el logra dormir tranquilo.

2 comments:

Edilberto González Trejos - Autor said...

No hay peor ciego que el que no puede ver.
El consumismo oponer una inmensa cortina de humo a la lucidez y meridiana visión que permite una lectura de la vida y sus signos.
Causalmente he empezado a leer EL ENSAYO SOBRE LA CEGUERA de JOSÉ SARAMAGO...
Saludos Carlo!

Celeste said...

Podría aplicarse lo mismo al perder a la persona que amas? Es decir, al tenerlo todo y de pronto, no tener nada y recomenzar a vivir, recomenzar a amar, reconocer modos distintos, comenzar a aprender de nuevo... Lo difícil es desprenderse de lo vivido anteriormente, no?

Me dejas pensando...

Beso celeste.