La Precisa Levedad Del Ser
Existen pesos que sencillamente no se deberían cargar en la vida. Pesos que muchas veces se convierten en cadenas, y no es que estas palabras sueñen con convertirse en la parodia de una narración de Poe, sino mas bien sueñan es resumirse en una sencilla postulación de vivencias pintorescas. Allá por 1967, una joven damisela de casta pudiente, clásica y claro, ordinaria, percibió en su vida la más intensa cualidad de monótona, y como la monotonía se le hizo tan pesada como necesaria, se determinó a corresponder con sus instintos al transcurso de su futuro. No es que ella deseara ser diferente, porque su lánguida apariencia no la alejaba mucho de esa realidad; mas bien consideraba que su poco amor por las cosas leves, la estaban llevando a un precipicio de emociones en el que tarde o temprano tendría que navegar.
Las tardes húmedas en las que solía transitar desnuda por el pastizal, le hacían descubrirse un poco a si misma, y como por arte de magia, inundaba sus mejillas de lágrimas con olor a pesar, ese olor del que cualquier hombre podría hacerse adicto. Recuerdo las primeras palabras que sus labios pronunciaron sobre mi tez. Eran la mas etérea sensación de un alma poseída por el desprecio hacia lo leve, y sus frases comunes “me complico porque lo siento”, “persisto en creerme práctica”; lograron descifrar grandes posesiones que siempre se me antojaron poco prácticas. Aunque siempre aprendió a valorar las cosas leves de la vida, su mayor ansiedad la producían aquellas complicaciones que la hacían divagar por años, y hasta por décadas; como aquella vez que descubrió su cuerpo y su esencia, con la que pudo ser mas completa y mas compleja con sus aspiraciones.
3 comments:
correr desnuda sobre algo es una actividad que siempre logra conectar el cuerpo con la parte más intensa de la escencia propia.
Una de las poquísimas formas de sentirse libre de peso, aunque sea sólo de ropas.
Me tocó tu texto.
Me toca tu texto.
;)
Hermoso!!! simplemente hermoso...
Con la belleza que posee el silencio que susurra y las letras que acarician.
:)
El estar desnuda o vestida creo que le daría igual. Sólo el hecho de estar sola en un pastizal, mirando horizonte, deseando correr hacia allá tanto que se le cansaran las piernas ya la hacían descubrirse un poco más de sí misma.
Soy partidaria de que cuando uno está solo, es cuando más se conoce a si mismo. Caminar.. manejar.. correr.. llorar, reir, ver.. tantas cosas que uno puede hacer y disfrutar de su propia compañía.
Me encantó!
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