Paz a mis sentidos
El verdadero sentido de la fiesta. Hace algunos años pertenecer a un grupo de amigos resultaba de lo más cómico. Era como una especie de sociedad no tan secreta, sobre la cual se informalizaba la actuación individual de una manera muchas veces jocosa, sin verdaderas intenciones filantrópicas. Recuerdo por aquellos tiempos no haber aprendido mucho, claro está, salvo algunas formas bastantes divertidas de tomar alcohol y de fumar cigarros. No por mucho tiempo sentía ese deseo de aprender, ni de actualizar mi mente, ni de hacerme un psicoanlálisis exhaustivo. Sin embargo y como siempre... los tiempos cambian, y la historia muchas veces toma otro rumbo; uno que fácilmente te llega, pero que muy pocas veces logra seducirte.
No por ira más bien por temor, el camino se hace cada vez más difícil. Y hasta llego a pensar algunos días, que se conspira para no poder enocntrar buenos amigos. Pero a la luz de los faroles de Vía España, ayer descubrí la grandeza de la soledad, una magnífica colección de amigos imaginarios que te muestran un camino de próceres y de guerras, de maldiciones y bendiciones; y por si fuera poco, de caminos que siempre estuvieron ahí, y que el temos los alejaba. Ya no es lo mismo. Ya es el punto definitivo en el que la victoria que se acerca. Ya voy comenzando a dar por fin: paz a mis sentidos.
1 comment:
Hola! .. Más que los tiempos cambian, o que las cosas cambian, siempre he creído que los que cambiamos somos nosotros, segun las situaciones que nos irrumpan, nuestras reacciones ante ellas. Eso nos va forjando otros aspectos de nuestra personalidad y carácter que desconociamos hasta ese momento.. asi como tu bien dices que nuestra historia toma otro rumbo.
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