Cimarrón del Amor

Hoy se cumple una semana sin tus pasos sobre el parqué del cuarto, de tu mirada obsesionada con el horizonte y el amanecer obsesionado con nuestras miradas, de los desayunos sin memoria y las conversaciones largas, de tus olores que asemejan a la más pulcra de las ensenadas, limpia como el mar adentro cuando la tempestad descansa.
No es una semana, son dos años. Longevo el sentimiento lo encontré en un bar del Casco, observando entre la gente y sin perderme la mirada, tajante, maloliente, un espectáculo después de tantos vasos. Casi una mentira si no fuera por su similitud con el gran Gatsby.
Ya no sé si son dos años, o tres lunas o algún viaje a las catacumbas. Pero se siente como cuecen tus zapatos, y el recuerdo del curtir de aquellos cueros del que salen tus trenzas es insano, maltrata al alma igual que los segundos en los que no te leo. Duele ser como se ha sido, o saber que se ha sentido en la piel de otro el mismo mal, el mismo estruendo del corazón que explota cuando la llama se apaga.

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