Desiertos, Capítulo I
El origen de toda seducción terrena
más que origen, las entrañas
el sendero del pasado, del sinuoso viento
sus caderas, sus melenas
Oda a una caricia deshidratada, a una rama que se aleja
Y entre hojas que desprecian a cualquiera
He sumido a juicio mi certeza, entre ruinas de madera
Yace aquí la vida que condena, que juzga con delicadas maneras
No perdona vanidades, premia histerias
va cegando a quien se adentra
Más he sido en las carencias, más he sido
más ha dolido el terminar confuso, el agravio
en el despertar que abrasa cuando más lo observas
en las peores ilusiones, más he sido
Arden todos al compás de las dunas
el horizonte se asemeja al más siniestro firmamento
Torpes son los intentos de ocuparme
Ya soy tuyo a la merced del vigilante suelo
Enjugarte ha sido el capricho de algún dios enamorado
o de alguna suerte de hechicera
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