Historia de la Verdad

Se me ocurrió ponerme una curita antes de hacerme la herida, porque ser precavido en los dramas de la vida, según yo, era la clave para evitar el desamor. El desenlace ha de ser obvio para el lector, la herida terminó rompiendo la curita, la piel, los huesos, y uno que otro órgano.

Enajenarse producto de la cólera es un truco que tampoco funciona, no es mas que un torpe y ligero paliativo, es un intento fallido de evitar lo inevitable, la experiencia que surge de ese instante en que el sentimiendo se torna una necesidad.

El aroma de una mandarina  nunca fue tan erótico, pero un profundo despertar me acecha, una realidad que consume mis instintos momentáneamente, queda el mundo dando vueltas alrededor de uno, y uno dando vueltas alrededor del mundo. Que la historia se repita no es ya coincidencia, es verdad pura, inalienablemente real.

Existe un vacío a medias, uno que no se puede llenar, ni se puede vaciar, así de abstracto, pero así de leal. Existen también promesas, luces que aún no llegan al futuro, pero que ya empiezan a palpar las teclas de una melancólica melodía.  Los autores cada uno en su historia, en caminos separados que prentenden ser paralelos.

Cada paso se aleja permanentemente uno del otro, e irónicamente se complementan, son inevitables el uno para el otro. Es ese el símil mas certero de esta historia, una que pretende sin esperanzas, y que vive con sus realidades. La historia que fue, pudo ser, y será.

No comments: