El Inicio

Dejó de ser normal en el momento en que murió tu hermano. La picardía, el elemento sorpresa, la ilusión, todo se hizo un mar de enredos. Su deceso trajo consigo un cambio en la manera en que lograba verte, pasaste de ser un intento de conquista a un pretexto para escribir cartas.

Aún recuerdo las primeras letras que emanaron de mis dedos, de la impotencia de poder recrearte por mas de diez segundos, ese lapso de tiempo que para ti parece eterno, y que para mi es el justo espacio para observarte, es la creación de una historia a partir de un instante, es todo el tiempo que se requiere para pensarte en parsimonia.

Se puede observar en la manera en como dejas caer los audífonos de tus oídos, en tus uñas desteñidas por el incontable fraseo de tus dedos, en tu postura lánguida y perdida en el horizonte que te permiten observar tras un diminuto pedazo de cristal; el imperfecto andar de tus cabellos castaños que claman libertad al viento que lo enbelesa.

Imagino la música que escuchas, tu ropa interior y tus miedos. Tu pasado y tu futuro, el lugar en el que moras y los amigos que frecuentas, la cadencia que producen tus zapatos al caminar, el ritmo de tus pupilas cuando estás frente a un paisaje, tus rarezas y tus destrezas.

Te imagino, me queda hacerlo mientras crezcas.


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