El Almendro Infiel

Bastaron solo un par de horas para que Eli encontrara el libro de los misterios.  Mientras caminaba por la Catedral se dió cuenta de que un ladrillo en el antiguo camino, estaba ligeramente fuera de orden; era una de esas sensaciones en que uno sabe que algo no está en cuadro, que algo se volvió abstracto y no encaja en lo normal.  El pequeño pergamino que encontró debajo no era la gran cosa.  Era una pequeña descripción estilo mapa, que la llevaba al antiguo edificio abandonado detrás del tambien antiguo mercado público.  En ese momento supo que la curiosidad la llevaría al extremo de las consecuencias.  Pasaron días en los que pensó no ir a ese lugar, qué podría existir en ese pedacito de espacio, tal vez otro mensaje, tal vez una confesión de un crimen, tal vez habría un objeto.  Ese día fue vestida de una negra y larga falda, se le antojó despojarse de su ropa interior justo antes de salir de casa, una breve noticia que su mente le recordó en el instante preciso.  Y ahí llego, en ese lugar en donde la llevaba el mapa sólo había un almendro, tan solitario entre tantos hierros y piedras, con una que otra maleza robando un poco de esa parcela; y ahí lo entendió todo: siempre lo supo, en ese lugar se iba a trasnochar cupido, en ese lugar se iban a cosechar almendras con sabor a deseo, en ese lugar, la esperaba su amante.

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