Las Soñadoras

Felipe salió a bailar. Y conoció a una chica. Fina, callada, atontada por las experiencias, un poco profunda, un tanto soñadora, y sobre todo reluciente entre la multitud, perseguida por las miradas, subestimada por sus andanzas. Sus movimientos eran el trágico recuerdo de su encanto, una comedia de cualidades que la hacían inalcanzable, petrificadas sus facciones, torneadas sus vueltas, y seductoras sus diferentes miradas, y es que parecía que Felipe no lograba desentrañar esa perfidia de señas, de claves que su limitada experiencia le impedían descifrar. Ella era así, atrevida, y no dudó en conquistar desde todos los ángulos, afrontó la primera oportunidad para acercarse, y lucirse, a su estilo. Un estilo que causó un impacto en la faena natural de Felipe, el no conocía esos trotes, no intentaba luchar con esos mundos superficiales, pero tampoco pensaba rehusarse al repertorio de seducciones. Su plan fué claro. Quiero pasar la noche contigo le dijo. Tu eres un hombre, y yo no quiero mas que ser una mujer.

3 comments:

Unknown said...

Leyendo esto, me acabo de acordar de algo que una vez leí por ahí, o me dijeron.. la verdad no recuerdo bien, pero era más o menos así:
"Los hombres se enamoran de las mujeres a las que desean, y las mujeres llegan a desear a los hombres de los que se enamoran".

Ja! Ojalá fuese así de sencillo.

Saludos!

Homo surfus said...

Puede suceder que la dama sea rechazada por Felipe, de pronto se le esfumó la imaginación y sufrió un shock de sensaciones baratas...Puede ser...

- JJ said...

Un placer conocer tu blog.
Me gustaron tus letras.
Haré un link y vendré muchas veces.
Saludos!