Ensayo Desesperado
La sutileza de la desesperación resulta abrumadora. En la sociedad primeriza de nuestros días, en donde parece que aún vamos olvidando los errores mas fácil que las enseñanzas, se define una situación cada vez mas común, la de confrontar la vida como un desarrollo de eventos planificados para un futuro. Al parecer, el materialismo y el civismo inhumano, se convierten en la base para dar a voces altas, nuestros pasos. Ni siquiera quiero hablar del idealismo, y mucho menos del existencialismo, cuyo espacio viene a ser reemplazado por capitalismos cada vez más efímeros, pero que parecen llenar ese vacío emocional más satisfactoriamente. La vida es más común en estos tiempos. Hacerse de unos estudios escolares, un título universitario irrelevante, un trabajo en el que el mayor valor es tener mas dinero, y la tan anhelada coronación con una familia, hijos que no buscan un ejemplo sino un modo de vida, y siempre y por supuesto, un buen auto. Ya, que se me hace inteligible como un ser pierde su identidad por un placer monetario, o como se vuelve un perfeccionista y a la vez un perfecto individuo desconocido para si mismo, que tiene tanto de esencia, como de autoestima.
Por otro lado me fastidia la inconsistencia con que se tramitan las identidades. Si, sería mejor dar a cada ser humano desde el principio el rol que llevará el resto de su vida, sin trámites innecesarios durante sus periodos mas longevos, así no solo se ahorraría el peso de una dictadura, sino que me ahorraría a mi la tristeza de verlo sumido en su inconciencia. Al final de todos de seguro hay un momento, excepcionalmente íntimo, en el que recordamos lo que quisimos ser, y lloramos con lo que nos convertimos.

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